domingo, 1 de abril de 2012

Carta de un Haitiano sobre la situación de su país al Canal Encuentro


CARTA ABIERTA A LA DIRECTORA DEL CANAL ENCUENTRO

Estimada Sra. Verónica Fiorito

De mi mayor consideración:

Sin lugar a dudas, el Canal Encuentro, que suele emitir generalmente programas marcados por un fuerte contenido social, histórico y humanitario provocando admiración a más de uno, ha, sin embargo, fallado de manera sorprendente y lamentable en esta tarea al difundir el programa denominado SOLDADOS POR LA PAZ en Haití.
Para empezar, Sra. Directora, como haitiano residente en Argentina y preocupado por la grave crisis que afecta a mi país, me resulta imprescindible señalarle que dicho programa me ha causado un profundo dolor cuando he visto que ha tergiversado deliberadamente la realidad. De manera casi inexplicable, ni siquiera ha avanzado argumento alguno capaz de explicar la presencia de esos militares argentinos en Haití. Al contrario, sólo se contentó en dejar entender que la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (MINUSTAH) ha sido ordenada por la ONU, por lo tanto Argentina la integra. E inmediatamente después, se dedicó a resaltar la nueva imagen de las Fuerzas Armadas Argentinas. Pero lo más sorprendente, es que durante los 30 (treinta) minutos de duración de dicho programa, tampoco se escuchó una sola frase para explicar dicha decisión del organismo mundial. Sólo aparece un oficial argentino afirmando que la mayoría de la población haitiana apoya la presencia de la MINUSTAH salvo una minoría. Sinceramente, me gustaría saber a partir de qué datos confiables se basó ese oficial para realizar una declaración tan temeraria.
Este último punto es de suma importancia, cuando sabemos, desde el primer instante del desembarco en junio de 2004 de esas tropas, que el rechazo de la población hacia ellas ha sido patente. Inclusive, muchas organizaciones populares haitianas han tratado siempre de movilizar en contra de lo que consideran una ocupación del país por la MINUSTAH. Una ocupación que a través de esos 8 (ocho) años ha causado daños enormes a la misma población que se pretenden ayudar. Además, al hablar de ese supuesto apoyo de esta mayoría que sólo existe en la cabeza de ese oficial argentino, ha sido terriblemente injusto, prácticamente inhumano, cuando el programa no dijo nada acerca de las múltiples violaciones sexuales sobre niñas haitianas, niños haitianos y mujeres haitianas, cometidas por varios miembros de la MINUSTAH como así también acerca de la introducción en Haití del cólera por las tropas de Nepal integrantes de la MINUSTAH. Una epidemia que ya provocó más de 7.000 muertos y 500.000 contaminados. Silencio absoluto, entonces, sobre esos hechos tan graves y por todos conocidos que desmienten el discurso basado en la supuesta ayuda humanitaria.
Pero hay otro aspecto fundamental que me gustaría tocar cuando rechazo el contenido de dicho programa. Es el hecho de haber presentado al pueblo haitiano totalmente vencido y resignado. Los organizadores de este show mediático ni siquiera tomaron la precaución de presentar a algún responsable o dirigente del gobierno nacional o municipal de Gonaïves (ciudad donde se encuentra la mayor cantidad de soldados argentinos en Haití) con una mínima participación en la planificación de las actividades. Una participación que no hubiese sido perjudicial para sus objetivos, ya que los actuales dirigentes haitianos sobre todo el actual presidente Michel Joseph Martelly -quien de paso todavía no se sabe si es haitiano o no- están en sus puestos gracias a elecciones totalmente antidemocráticas controladas y manipuladas por la llamada comunidad internacional respaldada sobre el terreno por las armas sofisticadas de la MINUSTAH. Lo que demuestra claramente que Haití se encuentra bajo tutela de la ONU. Los tanques de la MINUSTAH están para respaldar a esos atropellos, y, fundamentalmente, garantizar la recolonización de Haití.
En este contexto, el programa es peligroso al intentar demostrar la existencia de un pueblo derrotado que espera ansiosamente a los salvadores de la MINUSTAH. Un pueblo que, además de pobre y totalmente desorganizado, se encuentra desprovisto hasta de su propia historia. Así, Sra. Directora, con esos planteos, el programa justifica lo injustificado: la ocupación del país. Y esto es inadmisible, cuando en Argentina como en cualquier otro país dependiente sabemos muy bien que nadie puede reemplazar el protagonismo de un pueblo en la lucha por la libertad, la justicia y la liberación.
Saludo a Ud. Atte.

Henry Boisrolin
DNI 92169908

jueves, 6 de octubre de 2011

Entregan carta a la ONU pidiendo el retiro de la MINUSTAH de Haití

2011-10-05



Cientos de organizaciones y personalidades de todo el mundo, encabezados por los Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel y Betty Williams, y las Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, Nora Cortiñas y Mirtha Baravalle, hicieron pública hoy una carta dirigida al secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moonen la que solicitan el retiro de las tropas militares que integran la MINUSTAH, la Misión de la ONU para la Estabilización de Haití. La carta también está dirigida a los Estados integrantes de esa fuerza militar y del Consejo de Seguridady al secretario general de la OEA, José Miguel Insulza.
 
En la carta, se rechaza que Haití sea considerado “una amenaza para la Paz y la seguridad mundial” como plantea el Consejo de Seguridad de la ONU, y se pide el retiro de la MINUSTAH, haciéndose eco del reclamo de las organizaciones populares haitianas,  porque “no ha mejorado la vida del pueblo Al contrario, su presencia atenta contra la soberanía y dignidad de ese pueblo y asegura un proceso de recolonización económica dirigido, ahora, por un virtual gobierno paralelo - la Comisión Interina de Reconstrucción de Haití - cuyos planes responden más a los prestamistas y empresarios que a los derechos de las y los haitianos”.
 
Además, se plantea el fracaso de los objetivos que se propuso la MINUSTAH cuando ingreso a Haití en el 2004 y se denuncia la continua violación a los derechos humanos de la población por parte de militares que integran la misión. Por lo que se pide el retiro inmediato de las tropas militares, entre las cuales hay de varios países latinoamericanos con la excepción de Venezuela -que se opuso desde un primer momento a la misión- y de Cuba. Afirman que un retiro gradual de las tropas mantendría en pie la ocupación del país y alargaría el fracaso de la misión por más tiempo, atentando contra la soberanía y autodeterminación del pueblo haitiano.
 
Se hace un fuerte llamado a que el Consejo de Seguridad no renueve un nuevo mandato de la MINUSTAH -previsto para el próximo 15 de octubre-, y se rechaza tajantemente cualquier intervención militar o policial por parte de tropas extranjeras, especialmente de los Estados Unidos.
 
Se exhorta a los gobiernos y organismos internacionales a que “revean con urgencia las políticas de cooperación regional e internacional con Haití. No se trata de solucionar los problemas que sí afectan a la paz y la seguridad social de ese pueblo con medidas coyunturales y asistenciales que agudizan la dependencia. El país necesita cambios donde el pueblo sea el protagonista de su propia vida y constructor de su propia historia. La presencia médica cubana es una muestra fehaciente de que otra cooperación es posible”.
 
Por último, se afirma que “es fundamental respetar el derecho a la soberanía y la autodeterminación [de Haití], quitándole de encima las ocupaciones y las deudas espurias, apoyándole en su lucha contra la impunidad, reconociéndole la capacidad que tiene y restaurándole los medios que injustamente le han sido quitados - la deuda histórica, social, ecológica y financiera debida al pueblo haitiano - y que necesita para su vida y su dignidad”.
 
Entre las organizaciones de nuestra región que firman la carta se encuentran Amigos de la Tierra América Latina y el Caribe, Jubileo Sur, la Alianza Social Continental, la Plataforma Interamericana de Derechos Humanos, el Servicio Paz y Justicia en América Latina y el Movimiento Sin Tierra de Brasil, entre ciento de organizaciones sociales, políticas, religiosas y de derechos humanos. Además, cuenta con el respaldo del escritor Eduardo Galeano y  de los teólogos brasileros Leonardo Boff y Frei Betto, entre otros.
 
Texto íntegro de la carta entregada a la ONU "Por el retiro de las tropas militares que integran la MINUSTAH"

jueves, 29 de septiembre de 2011

Haití, país ocupado



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Por Eduardo Galeano *Consulte usted cualquier enciclopedia. Pregunte cuál fue el primer país libre en América. Recibirá siempre la misma respuesta: los Estados Unidos. Pero los Estados Unidos declararon su independencia cuando eran una nación con seiscientos cincuenta mil esclavos, que siguieron siendo esclavos durante un siglo, y en su primera Constitución establecieron que un negro equivalía a las tres quintas partes de una persona.
Y si a cualquier enciclopedia pregunta usted cuál fue el primer país que abolió la esclavitud, recibirá siempre la misma respuesta: Inglaterra. Pero el primer país que abolió la esclavitud no fue Inglaterra sino Haití, que todavía sigue expiando el pecado de su dignidad.
Los negros esclavos de Haití habían derrotado al glorioso ejército de Napoleón Bonaparte y Europa nunca perdonó esa humillación. Haití pagó a Francia, durante un siglo y medio, una indemnización gigantesca, por ser culpable de su libertad, pero ni eso alcanzó. Aquella insolencia negra sigue doliendo a los blancos amos del mundo.
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De todo eso, sabemos poco o nada.
Haití es un país invisible.
Sólo cobró fama cuando el terremoto del año 2010 mató a más de doscientos mil haitianos.
La tragedia hizo que el país ocupara, fugazmente, el primer plano de los medios de comunicación.
Haití no se conoce por el talento de sus artistas, magos de la chatarra capaces de convertir la basura en hermosura, ni por sus hazañas históricas en la guerra contra la esclavitud y la opresión colonial.
Vale la pena repetirlo una vez más, para que los sordos escuchen: Haití fue el país fundador de la independencia de América y el primero que derrotó la esclavitud en el mundo.
Merece mucho más que la notoriedad nacida de sus desgracias.
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Actualmente, los ejércitos de varios países, incluyendo el mío, continúan ocupando Haití. ¿Cómo se justifica esta invasión militar? Pues alegando que Haití pone en peligro la seguridad internacional.
Nada de nuevo.
Todo a lo largo del siglo diecinueve, el ejemplo de Haití constituyó una amenaza para la seguridad de los países que continuaban practicando la esclavitud. Ya lo había dicho Thomas Jefferson: de Haití provenía la peste de la rebelión. En Carolina del Sur, por ejemplo, la ley permitía encarcelar a cualquier marinero negro, mientras su barco estuviera en puerto, por el riesgo de que pudiera contagiar la peste antiesclavista. Y en Brasil, esa peste se llamaba haitianismo.
Ya en el siglo veinte, Haití fue invadido por los marines, por ser un país inseguro para sus acreedores extranjeros. Los invasores empezaron por apoderarse de las aduanas y entregaron el Banco Nacional al City Bank de Nueva York. Y ya que estaban, se quedaron diecinueve años.
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El cruce de la frontera entre la República Dominicana y Haití se llama El mal paso.
Quizás el nombre es una señal de alarma: está usted entrando en el mundo negro, la magia negra, la brujería...
El vudú, la religión que los esclavos trajeron de Africa y se nacionalizó en Haití, no merece llamarse religión. Desde el punto de vista de los propietarios de la Civilización, el vudú es cosa de negros, ignorancia, atraso, pura superstición. La Iglesia Católica, donde no faltan fieles capaces de vender uñas de los santos y plumas del arcángel Gabriel, logró que esta superstición fuera oficialmente prohibida en 1845, 1860, 1896, 1915 y 1942, sin que el pueblo se diera por enterado.
Pero desde hace ya algunos años, las sectas evangélicas se encargan de la guerra contra la superstición en Haití. Esas sectas vienen de los Estados Unidos, un país que no tiene piso 13 en sus edificios, ni fila 13 en sus aviones, habitado por civilizados cristianos que creen que Dios hizo el mundo en una semana.
En ese país, el predicador evangélico Pat Robertson explicó en la televisión el terremoto del año 2010. Este pastor de almas reveló que los negros haitianos habían conquistado la independencia de Francia a partir de una ceremonia vudú, invocando la ayuda del Diablo desde lo hondo de la selva haitiana. El Diablo, que les dio la libertad, envió al terremoto para pasarles la cuenta.
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¿Hasta cuándo seguirán los soldados extranjeros en Haití? Ellos llegaron para estabilizar y ayudar, pero llevan siete años desayudando y desestabilizando a este país que no los quiere.
La ocupación militar de Haití está costando a las Naciones Unidas más de ochocientos millones de dólares por año.
Si las Naciones Unidas destinaran esos fondos a la cooperación técnica y la solidaridad social, Haití podría recibir un buen impulso al desarrollo de su energía creadora. Y así se salvaría de sus salvadores armados, que tienen cierta tendencia a violar, matar y regalar enfermedades fatales.
Haití no necesita que nadie venga a multiplicar sus calamidades. Tampoco necesita la caridad de nadie. Como bien dice un antiguo proverbio africano, la mano que da está siempre arriba de la mano que recibe.
Pero Haití sí necesita solidaridad, médicos, escuelas, hospitales y una colaboración verdadera que haga posible el renacimiento de su soberanía alimentaria, asesinada por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y otras sociedades filantrópicas.
Para nosotros, latinoamericanos, esa solidaridad es un deber de gratitud: será la mejor manera de decir gracias a esta pequeña gran nación que en 1804 nos abrió, con su contagioso ejemplo, las puertas de la libertad.
(Este artículo está dedicado a Guillermo Chifflet, que fue obligado a renunciar a la Cámara de Diputados del Uruguay cuando votó contra el envío de soldados a Haití.)
* Texto leído ayer por el escritor uruguayo en la Biblioteca Nacional en el marco de la mesa-debate “Haití y la respuesta latinoamericana”, en la que participaron además Camille Chalmers y Jorge Coscia.
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jueves, 13 de enero de 2011

HAITI: A un año del terremoto sólo el 5% de los escombros ha sido removido

Foto: Federico Matías
Por Telesur - < La organización humanitaria internacional Oxfam denunció este jueves que sólo un 5 por ciento de los escombros han sido removidos en Haití tras el terremoto de magnitud 7,3 que devastó a esa nación hace un año. "Un año más tarde, sólo el 5 por ciento de los escombros ha sido removido (...) La construcción de viviendas a gran escala no puede comenzar hasta que la enorme cantidad de residuos sea retirado", señaló el organismo a través de un comunicado. 

Subrayó que casi un millón de personas aún viven en carpas o bajo lonas y cientos de miles de personas que viven en los escombros de la ciudad, todavía no saben cuándo podrán regresar a casa.

"Las autoridades de Haití, apoyadas por la comunidad internacional, deberían poner en marcha de una vez planes que permitan a estas personas reasentarse en zonas donde puedan garantizarse sus servicios básicos o directamente el regreso a sus hogares", sugirió.

Indicó que la comunidad internacional sólo entregó el 42 por ciento de los dos mil 100 millones de dólares prometidos, para la reconstrucción de la nación caribeña.

La falta de progresos en la reconstrucción en el país caribeño es “una combinación de la indecisión paralizante de su Gobierno, la búsqueda frecuente de sus propias prioridades por parte de los países ricos y donantes y la falta de energía de la Comisión Interina para la Reconstrucción de Haití”, creada por decreto presidencial el 21 de abril de 2010, tres meses después del terremoto que azotó Puerto Príncipe y otras ciudades cercanas, dijo la organización.

Esta comisión es responsable de administrar 10 mil millones de dólares en ayuda prometida para Haití.

“Ha sido un año lleno de indecisiones y ello ha dejado la recuperación de Haití en punto muerto”, enfatizó Oxfam.

El informe precisó que la ayuda entregada a Haití se destinó a refugios temporales para los desplazados por el terremoto, pero “muy poco dinero se ha destinado a la recogida de escombros, a la reparación de viviendas” y de instituciones públicas, entre ellas el Palacio de Gobierno ubicado en Puerto Príncipe (capital haitiana) que se mantiene practicamente en ruinas.

La ONG reconoció que la reconstrucción del destrozado país caribeño no va a realizarse de la noche a la mañana, pero quedan pendientes decisiones claves y urgentes, relacionadas con empleo, recogida de escombros, reparación de viviendas y asignación de tierras para aquellas familias que no pueden regresar a sus hogares.  

Oxfam consideró que pese a la actual crisis política que vive Haití por las cuestionadas elecciones de noviembre pasado, las élites políticas y económicas de país aún tienen una oportunidad para hacerse cargo de los problemas que han lastrado el desarrollo del país y este proceso debe empezar ahora.

El fenómeno natural que devastó al empobrecido país caribeño dejó cerca de 250 mil personas muertas y a más de un millón sin hogar. Igualmente, destruyó 105 mil casas y dañó a otras 208 mil. El terremoto provocó que 20 millones de metros cúbicos de escombros ocupen las calles de la nación caribeña.

Además Haití se mantiene azotada por una epidemia de cólera que ha dejado más de 3 mil 500 personas muertas. 

http://www.prensadefrente.org/pdfb2/index.php/a/2011/01/11/p6258

Haití: un año después, y otro y otro...

"Ya pasó casi un año del terremoto en Haití. Ahora, coincidiendo con las emociones navideñas, los aparatos de propaganda (o de marketing, como se llama ahora) de instituciones, gobiernos y lamentablemente también de algunas oenegés solidarias, nos inundarán de nuevo con sus buenas intenciones, con sus enormes esfuerzos para cooperar, y de paso nos pedirán que volvamos a comprar un bolígrafo solidario o que donemos otra cantidad ridícula para seguir sintiéndonos solidarios con la desgracia de los haitianos.
Y pasarán las navidades, y se cumplirá un año del terremoto, y otro, y otro...



Viñeta: Forges.

Y nadie nos dirá la verdad que todos sabemos y que todos prefieren callar. Haití es hoy la palpable muestra de un espectacular fracaso de eso que llamamos comunidad internacional.
¿O es que no era previsible que lloviera en la época de lluvias en el Caribe? ¿o es que era difícil de prever que el cólera se transmitiera donde no existen canalizaciones ni tratamientos de aguas negras? ¿o es que a nadie se le ocurrió examinar qué ha sucedido en las últimas elecciones en Haití, respecto de las dudas y dificultades para garantizar la transparencia y la legitimidad de sus procesos electorales?

Todo lo que sucede en Haití hoy, era más que previsible hace un año. Es más, es exactamente lo que sabíamos que sucedería si no se aprovechaban las oportunidades que el terremoto proporcionaba: afluencia de instituciones y de recursos para abordar una reconstrucción del país, que no podía sino empezar por atacar las vulnerabilidades más que paliar los efectos del terremoto.

Los países e instituciones donantes han preferido emplearse a fondo en divulgar su generosidad, cargada de banderas y logotipos, antes que dar un paso atrás y concentrar todos sus recursos en la construcción de un plan de reconstrucción dirigido por las instituciones haitianas y estrechamente supervisado por las Naciones Unidas. Han preferido “repartirse” el territorio como si de un pastel se tratara, en lugar de responder a un plan articulado de transformación de las condiciones de gigantesca vulnerabilidad que asolan al país. Han preferido, una vez más, mantener sus intereses que van desde la venta de arroz excedentario a las instituciones de ayuda humanitaria, hasta el refuerzo del carácter bondadoso y humanitarista de nuestras fuerzas armadas.

Mientras tanto, los haitianos y las haitianas nos sirven bien para decorar nuestras tarjetas navideñas con los mejores deseos, y en su caso, para culparles del permanente desastre que nuestros medios de comunicación no se cansan de subrayar. Pareciera que en aquél país nadie sabe qué hacer, ni cómo hacer para cambiar la situación. Que en el fondo, tienen lo que merecen, por pobres, o por inútiles.

El fracaso haitiano es tan nuestro como suyo: las responsabilidades deben repartirse, ya que sus consecuencias tan sólo les afectan a ellos, que son las únicas víctimas. Al fin y al cabo, nosotros podemos seguir siendo solidarios durante cinco minutos, con nuestros mejores deseos y felices fiestas para todo el mundo."

Publicado por:  Plataforma 2015 y más para el programa "Solidaridad" de Radio 5 RNE.
http://www.laotraagenda.com/2010/12/haiti-un-ano-despues-y-otro-y-otro.html?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed:+laotraagenda+([La+otra+agenda])

martes, 11 de enero de 2011

A un año del terremoto en Haití, Las deudas de las “democracias”



Anmcla Lara - ()
 11-01-2011

 Declaración de la Articulación Continental de los Movimientos Sociales hacia el ALBA Capítulo Argentina 



El 12 de enero, se cumple un año del terremoto de Haití, la “tierra de montañas” según su nombre indígena. El terremoto no fue la primera catástrofe, sino una manera brutal en que se exhibió la acumulación de desastres -para nada naturales-, que los gobiernos imperialistas de Europa y EE.UU., y los gobiernos subordinados a los mismos de América Latina, han provocado durante varios siglos, desde el momento en que Cristóbal Colón descubrió a partir de su llegada a estas tierras, el territorio que proveería de riquezas al capitalismo naciente en Europa.


El terremoto mostró brutalmente la imprevisión de todas las políticas montadas durante siglos de coloniaje, y especialmente, la incapacidad de la fuerza de ocupación multinacional: la MINUSTAH –Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití-, para resolver los problemas sociales generados por el saqueo y el abandono. No sólo incapacidad, sino algo peor: la MINUSTAH fue vehículo para nuevos desastres, para nuevas muertes, para hacer a Haití un país cada vez más débil y subordinado a los poderes transnacionales y a los países imperialistas.
El pueblo haitiano viene pagando de manera dolorosa el hecho de haberse constituido, a partir de la declaración de la independencia el 1° de enero de 1804, en la primera nación libre americana, y en la primera república negra del mundo. El ejemplo libertario, que denunciaba las políticas coloniales, racistas, depredadoras, fue duramente castigado. Dejando de lado sus rivalidades, Francia, Estados Unidos, Inglaterra, Holanda, actuaron desde un comienzo para estrangular la revolución libertaria y antiesclavista. Para lograr su reconocimiento diplomático, luego de 21 años de aislamiento, Haití fue obligada a recibir un préstamo de un banco francés –designado para pagar indemnizaciones a los propietarios de las plantaciones francesas por la “pérdida de sus bienes” (lo que incluía a los esclavos liberados)- contrayendo una deuda que ascendió a 150 millones de francos (21 mil millones de dólares).
En 1915, la invasión de EE.UU. restableció la esclavitud. En ese año, el 80 % de los ingresos estatales fueron destinados al pago del servicio de la deuda, que sólo se terminó de pagar en 1947. A ésta siguieron otras invasiones norteamericanas, y la última –la que habilitó el ingreso de la MINUSTAH-, con la presencia de tropas latinoamericanos posteriormente, sirvió para ocupar el territorio haitiano desde julio del 2004.
¿Cuántas veces pagará Haití el precio de su libertad?
Desde su instalación en Haití, fue denunciada muchas veces la intervención militar de la MINUSTAH, como causante de torturas, asesinatos y violaciones a la población haitiana. Represión a manifestaciones populares, violación de mujeres y niñas. También fue denunciada su inacción frente al terremoto, y aún más, la utilización de los recursos que llegaban como solidaridad, para el abastecimiento de las tropas. La respuesta dada por la MINUSTAH frente al terremoto, fue el aumento de la militarización, y la transformación del territorio en una enorme base militar. Muy poco se hizo para paliar la situación de una población, en el contexto en el que la mayor parte de la infraestructura quedó destruida, se perdieron más de 220 mil vidas, y un millón 600 mil personas vivieron desde entonces en 1300 campamentos improvisados, con precarias condiciones sanitarias. Según datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), en los últimos cinco meses, medio millón de desplazados haitianos abandonaron los campamentos de desplazados que ocupaban desde el terremoto, por la dificultad de vivir en carpas que no resistían las intensas lluvias, y por el temor a contraer cólera. También se denunciaron violaciones de mujeres y niñas en esas condiciones de indigencia. Sin embargo, más de un millón de haitianos y haitianas permanecen todavía en esos asentamientos.
La población haitiana responsabiliza también a la MINUSTAH de ser la portadora de la epidemia de cólera, que ha provocado desde mediados de octubre la muerte de más de dos mil personas, habiendo también 100 mil afectadas. Esta versión fue confirmada por la investigación realizada a pedido del gobierno de Francia por el epidemiólogo de ese país, Renaud Piarroux, quien concluyó que la bacteria causante del cólera llegó a suelo haitiano con el batallón nepalés de Naciones Unidas.
También se ha señalado la responsabilidad de la MINUSTAH y del gobierno haitiano en la realización de las elecciones del 28 de noviembre, que estuvieron marcadas por diferentes irregularidades como un fuerte ausentismo (en el contexto de las consecuencias del terremoto y de la epidemia de cólera), fraude, y la acción represiva de los militares, que dejó un muerto más y numerosos heridos en la represión.
Según denuncian los movimientos sociales haitianos, las empresas transnacionales de Francia, Canadá y Estados Unidos, entre otros países, han desatado una pugna indecente para administrar los recursos económicos destinados a la reconstrucción de Haití. Uno de los casos más paradigmáticos ha sido la polémica donación de la estadounidense Monsanto de 475 toneladas de semillas transgénicas, que desató una ola de protestas por parte del movimiento campesino, que señala que éstos son mecanismos para aumentar los niveles de dependencia de la agricultura haitiana, frente al agronegocio transnacional.
Todas Las acciones de la MINUSTAH, parecen o están dirigidas a reprimir a todas las formas de organización del pueblo haitiano, facilitando además la depredación, el saqueo y la criminalización de los movimientos sociales capaces de encaminar soluciones autogestionadas.
Los movimientos sociales del ALBA –capítulo Argentina-, demandamos al gobierno argentino que se retiren las tropas de intervención de la MINUSTAH.
No hay ninguna razón para que militares argentinos permanezcan en el marco de una Misión que ha violado los derechos humanos, y el derecho fundamental a la autodeterminación del pueblo haitiano.
Exigimos que se anule la deuda externa de Haití.
Exigimos que se realice una auténtica solidaridad con el pueblo haitiano, y no con las élites, colaborando con las misiones específicas que realiza el gobierno cubano, el gobierno de Venezuela, y con la participacion de las organizaciones populares en la toma de desicion sobre las maneras y los criterios para la reconstrucción de Haití.
A un año del terremoto:
¡Fuera las tropas invasoras de Haití!


ARTICULACION CONTINENTAL DE MOVIMIENTOS SOCIALES HACIA EL ALBA - CAPITULO ARGENTINA:
Central de trabajadores de la Argentina (CTA); Frente Popular Darío Santillán (FPDS); Movimiento Nacional Campesino e Indígena (MNCI); Juventud Rebelde 20 de Diciembre; Pañuelos en Rebeldía; Grupo de Estudios de América Latina (GEAL).

sábado, 8 de enero de 2011

haiti: Acusan a la misión de paz de Naciones Unidas por haber traído la enfermedad.

LA EPIDEMIA YA SE COBRÓ LA VIDA DE 3.600 PERSONAS EN EL PAÍS

Ban Ki- moon investigará el origen del cólera en Haití

Nueva York. El secretario general de la ONU, Ban Ki- moon, conformó un panel de cuatro miembros para investigar el origen de la epidemia de cólera en Haití, que provocó la muerte de más de 3.600 personas en el país centroamericano, y que puso en tela de juicio la presencia de fuerzas de paz internacionales en ese país caribeño.
Algunos haitianos acusaron a la misión de paz de Naciones Unidas (Minustah) por haber traído al país la enfermedad, que se propagó desde octubre. Estudios científicos realizados por epidemiólogos y biólogos no pudieron confirmar las denuncias.
“El panel va a revisar toda la información disponible hasta la fecha y viajará a Haití para realizar investigaciones en el terreno”, explicó Ban, quien especificó que el grupo va a operar en forma “completamente independiente” de la ONU.
 El designado panel presentará un informe por escrito a Ban y al gobierno haitiano y será encabezado por el mexicano Alejandro Cravioto, que trabaja en el Centro Internacional de Investigación de Enfermedades Diarreicas de Bangladesh y otros.

Unicef
En tanto, a casi un año después del terremoto que devastó Haití, 380.000 niños continúan viviendo en campamentos temporales, donde reina el hacinamiento y que en total albergan a más de un millón de personas.
Un informe del Fondo Mundial de la Infancia (Unicef), dependiente de Naciones Unidas, afirmo ayer que las víctimas del sismo están repartidas en 1.200 asentamientos provisionales, aunque sólo el 9 por ciento de éstos cobija a más de la mitad de la población desplazada.